La economía del bien común: una alternativa con futuro

En la economía del bien común se da la vuelta a la dinámica del sistema: de la prioridad de recibir a la prioridad de dar. Esto significa que en el centro, en el mercado, no se plantean competencia y escasez, sino cooperación y riqueza”.

Christian Felber

¿Has escuchado hablar del nuevo modelo económico que está pisando fuerte en varios países alrededor de todo el mundo? Nos referimos al modelo de economía del bien común.

La economía del bien común surgió como un sistema alternativo al actual modelo económico de la mano del economista y escritor austríaco Christian Felber.

Christian Felber 3

 

El nuevo modelo económico pretende ser una alternativa a la actual economía capitalista de mercado, dando paso a una “economía cooperativa de mercado” donde el afán por conseguir el bien colectivo y la defensa de valores como la reciprocidad y la justicia social priman ante el afán de lucro y el enfoque individualista. En la economía del bien común el lucro financiero no es un fin en sí mismo, sino que actúa como soporte a la actividad económica y como medio para satisfacer las necesidades de las personas y las comunidades.

Para conseguir que el objetivo primordial de las empresas sea la creación de un entorno más feliz en el que prevalezcan las relaciones humanas, la economía del bien común propone la aplicación de nuevos instrumentos de medición y evaluación. La propuesta sugiere que los principales balances actuales de las empresas, los financieros, pasen a un plano secundario e intermediario. Los balances financieros deberán mostrar cómo las organizaciones cubren sus costes y su inversión, pero no el éxito de la organización. De esta manera, el balance principal de las empresas, aquel que realmente mida el éxito de la actividad, deberá ser el llamado “balance social” o “balance universal”. Gracias a éste, se podrá realizar una medición de la aplicación de los valores fundamentales que conforman el bien común. Algunos ejemplos son: la medición del efecto social significativo del producto o servicio, la gestión ética de finanzas, la aportación a la comunidad, la reducción de efectos ecológicos, el reparto justo de la renta, y la garantía de transparencia y democracia interna.

Por lo tanto, en un nuevo paradigma guiado por la economía del bien común, las empresas que muestren balances más positivos por el cumplimiento de dichos valores fundamentales serán premiadas y reconocidas como entidades de éxito. Sin embargo, aquellas que no logren buenos resultados en el balance social y/o hayan actuado generando un impacto negativo en la comunidad, serán penalizadas y reconocidas como empresas sin éxito independientemente de sus ganancias financieras. Para determinar dichos incumplimientos, el balance del bien común también cuenta con la evaluación de criterios negativos como el gran impacto medioambiental a ecosistemas, la muestra de comportamientos hostiles o la evasión de impuestos.

Imaginad que este nuevo paradigma ya fuese una realidad… ¿No sería estupendo estar rodeados de empresas que generaran el máximo bien para todos? ¿No viviríamos en un entorno más armónico y feliz si los valores fundamentales de mercado fueran la confianza, la solidaridad, la transparencia y la justicia social? ¡Eso es, sería extraordinario!

Y no lo pensamos solo nosotros, cada día más personas y empresas están concienciadas de que ciertas cosas deben cambiar en nuestro actual modelo de mercado. Es por eso que cada vez más países y comunidades se están uniendo al movimiento. Alrededor de 1.700 empresas en el mundo han apostado ya por seguir el balance del bien común. Pero… ¿Cómo se está logrando esta difusión? Gracias a los denominados “campos de energía”, grupos locales que promueven la difusión entre empresas e instituciones privadas y también gracias a las asociaciones creadas para fomentar el modelo. En España, el movimiento está logrando gran difusión gracias a los numerosos campos de energía distribuidos por varias comunidades autónomas y a las asociaciones del bien común establecidas en Barcelona, Euskadi, Gran Canaria, Madrid y Valencia.

¿Qué os parece esta alternativa? Desde RealFunding apoyamos toda iniciativa que ayude a crear empresas más humanas favoreciendo un entorno más rentable, más solidario, más justo y más feliz.

 

Iris Molina

@mCianca_Iris

Analista de impacto de RealFunding